La ciudad que eligen los agentes secretos

londres-2-1.jpg  …Terminé de leer “The Guardian” en versión electrónica y, una vez más, el caso Litvinenko no me había defraudado. Día a día cierro el archivo que estoy copiando desde que el ex espía se instaló en los medios, con el asombro de corroborar que no por repetido deja de ser cierto aquello de que “la realidad siempre supera a la ficción”, aún cuando la ficción lleve nombres como los de Le Carré, Greene, Forsythe, etc.

    ¿Qué no sabés quién es Litvinenko?. Ah, bue… Pero no es el tema de esta entrada… buscá en cualquier diario, de cualquier lugar del mundo tierra, del lado occidente, incluída rusia, obvio.

     Pero, por qué Litvinenko… por que era espía y los espías eligen Londres, la ciudad donde todas las etnias se mezclan, todos los idiomas se hablan, la niebla desdibuja los rostros, la bruma esconde los pasos… si hasta se escapó Jack el destripador, cuya identidad es aún un desafío a los más diversos investigadores del planeta.

     Londres, la ciudad del misterio, donde puedes caerte a las oscuras agua cuando das la vuelta a una esquina y  ser tragado por el milenario rio que devuelve tu cuerpo hecho pasta de algas.

     Londres, la ciudad que te espera en agujeros calientes revestidos de madera muy fina y lustrada, oliendo a vieja colonia old spice, a tabaco de pipa, a mezclas de maltas de cervezas y al divino whisky, para darte vida por dentro y por fuera, para hacerte reir de bromas pesadas y cargadas observaciones de humor negro e ironía muy fina y de la otra también, para abrir tu apetito hasta límites tales de hacerte desear los pies y chickens y peas y mezclunes ingleses, cocidos con tan poca gracia por amas de casa que bien debieran lucir las minis de Mary Quant y dejar la cocina a sus rivales franceses… en fin, esos pubs de donde sólo sales borracho cuando te echan…

     Londres, sólo Londres, la divina, dió tantos espías, no sólo los literarios, sino también los cinematográficos: desde el mítico James Bond, pasando por la admirada Emma Peel, a la una vez conseguí parecerme, y mi ídolo total el agente Smart, es decir, el superagente del recontraespionaje. Ay dios, como lo amo.

     Esperame en febrero, Londres, con todo tu frío, que es lo que menos me gusta, con tu misterio y tu strand, que es lo que más. Tengo que visitarte, madre patria. No, no me equivoqué. Igual que para Georgie (y no pregunten quién es), para mí sigue siendo Londres la madre patria. Por elección. Que tengo más que ver con la vieja Inglaterra que con la España.

La Maga      

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